Cuando se jubiló a los 65 años, Geraldine Forster compró un billete de ida a Bangkok, armó una mochila y se despidió de su familia. No tenía planes, solo sabía que quería viajar. Siete años después, todavía sigue viajando por el mundo, siendo un ejemplo viviente de que el alma mochilera no tiene edad.

foto: backpacker granny

Hasta ahora ha visitado 50 países, desde el inexplorado y desconocido Myanmar  hasta la mágica y fotogénica República Checa, todo muy lejos de su nativo Essex (Inglaterra)

Ha abrazado elefantes en Tailandia, compartido una feliz víspera de Año Nuevo con un dueño del albergue y su familia en China, y comido exquisitos manjares locales ( ya sean huevos de hormigas en Camboya o serpiente en Taiwán). Geraldine nunca había imaginado que sería capaz de algo así, ni siquiera se le había pasado por la cabeza viajar y separarse de su familia hasta que se jubiló. Después de 30 años de esfuerzo para sacar adelante su peluquería  y a sus tres hijos (ahora en sus 40 años) como madre soltera, finalmente se liberó y encontró su propio sueño.

foto: backpacker granny

Se comunica con su familia regularmente por Facebook y WhatsApp, y mantiene un blog para que sepan lo que está haciendo y dónde está. Se hospeda en hostales «porque son más baratos y estoy viajando con una pensión»- dice la viajera-) y a menudo escribe sobre las personas que conoce en el camino.

«Puede ser molesto, especialmente cuando la gente llega a las 3 a.m o decide hacer su mochila en  medio de la noche, pero me gusta el ambiente de la comunidad y he aprendido a ser abierta  de mente»

Su viaje más peligroso hasta ahora fue una gira por Cachemira, el sur de Asia, el año pasado. El paisaje de montaña es espectacular , como de película, pero no es el lugar más seguro debido al terrorismo. También confiesa haber sido acosada algunas veces por hombres ( es una zona musulmana muy conservadora y  una mujer rubia y sola se destaca con facilidad ). «Sólo mido 155 cm, pero me considero muy fuerte. Si un hombre me amenaza, le digo que me deje en paz, y estoy preparada para golpearlo con mi cámara si no lo hace»

foto: backpacker granny

«Mi familia anhela que yo sea una abuela normal para mis cuatro nietos. Los amo mucho, pero no va a suceder. Todos tenemos el derecho de realizar nuestros sueños – y todavía tengo 101 lugares para visitar, incluyendo Argentina, para aprender el tango. Espero que mi nieto, ahora de 14 años, se una a mí cuando sea lo suficientemente mayor» Afirma Geraldine

Cuando la gente dice: «¿No crees que eres un poco viejo para hacer esto?» (como suelen hacerlo), mi respuesta siempre es la misma: estoy sana y llena de energía. Y no creo que nadie debería estar limitado por la edad. Todo un ejemplo de vitalidad y espíritu, ¿ Te atreverías a hacer lo mismo que ella?

 

Viaja distinto, vive en #ModoLluqi

 

 

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